Si tiene dolor de estómago, hinchazón o dificultad para ir al baño con frecuencia, no está solo. Muchas personas viven con una afección llamada síndrome del intestino irritable, o SII.
El SII afecta la forma en que los alimentos se mueven a través de sus intestinos. Puede hacer sienta molestias en su estómago, o incluso dolor en ocasiones. La buena noticia es que el SII no es peligroso y no conduce a enfermedades graves.
¿Cómo se siente el SII?
El SII puede sentirse diferente en cada persona. Para muchas, comienza con dolor o cólicos abdominales. Puede haber hinchazón, como si el abdomen estuviera lleno o tenso. Los gases también son comunes.
También pueden notarse cambios en la frecuencia para ir al baño. Algunas personas tienen diarrea, mientras que otras presentan estreñimiento. En algunos casos, se alternan ambos.
Uno de los aspectos más difíciles del SII es que puede aparecer y desaparecer. Puede sentirse bien durante un tiempo y luego los síntomas regresan sin previo aviso.
¿Por qué ocurre el SII?
Los médicos aún están aprendiendo sobre el SII y no existe una causa única clara. Sin embargo, se cree que está relacionado con cómo interactúan el cerebro y el intestino.
En las personas con SII, el intestino puede ser más sensible de lo normal. Los alimentos pueden desplazarse demasiado rápido o demasiado lento a través de los intestinos, lo que puede provocar dolor y cambios en los hábitos intestinales.
Ciertos factores pueden empeorar los síntomas. Se denominan desencadenantes. Estos varían según la persona, pero suelen incluir ciertos alimentos, el estrés o incluso algunos medicamentos.
¿Qué tan común es el SII?
El SII es muy común. Aproximadamente entre el 10 % y el 15 % de las personas en los Estados Unidos lo tienen.
Se presenta con mayor frecuencia en personas menores de 50 años, aunque los adultos mayores también pueden padecerlo. Es más común en mujeres que en hombres.
Es más probable que desarrolle SII si alguien en su familia lo tiene, si vive con altos niveles de estrés o si ha tenido una infección gastrointestinal grave en el pasado.
El SII no es lo mismo que la EII
El SII a veces se confunde con otra afección llamada enfermedad inflamatoria intestinal, o EII, pero no son lo mismo.
La EII incluye enfermedades como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Estas provocan inflamación en los intestinos y pueden causar problemas más graves.
El SII no produce este tipo de daño. Puede ser molesto, pero no daña los intestinos ni aumenta el riesgo de cáncer.
¿Cómo se diagnostica el SII?
No existe una prueba única para diagnosticar el SII. En su lugar, su proveedor de salud evaluará sus síntomas y le preguntará sobre su historial médico. Puede realizar un examen físico y, en algunos casos, solicitar estudios para descartar otras causas de los síntomas.
Vivir con SII
No existe una cura para el SII, pero muchas personas logran sentirse mejor con el tiempo.
Para algunos, el primer paso es prestar atención a la alimentación. Ciertos alimentos, como los picantes, la cafeína, el alcohol, el trigo o los lácteos, pueden empeorar los síntomas. Identificar los desencadenantes personales puede ayudar a evitar los brotes.
Los hábitos diarios también son importantes. Mantenerse activo, beber suficiente agua y encontrar formas de manejar el estrés pueden ayudar a que el cuerpo esté más equilibrado. Incluso pequeños cambios pueden marcar la diferencia.
Algunas personas necesitan apoyo adicional. Su proveedor puede recomendar medicamentos para el estreñimiento, la diarrea o el dolor abdominal. Otras pueden beneficiarse de probióticos o de hablar con un terapeuta, especialmente porque el estrés puede afectar al intestino.
Cuándo consultar a su proveedor
Si presenta problemas estomacales persistentes o cambios en sus hábitos intestinales, es recomendable consultar a su proveedor. Este podrá ayudarle a entender qué está ocurriendo y a encontrar formas de manejar sus síntomas.
Vivir con SII puede ser frustrante, especialmente cuando los síntomas aparecen y desaparecen. Sin embargo, con el apoyo adecuado y un mejor conocimiento de su cuerpo, muchas personas logran controlar sus síntomas y sentirse más seguras respecto a su salud.