Luchando por el cambio: por qué la recuperación de los trastornos alimentarios debe incluir a todos los cuerpos
Cuando las personas piensan en los trastornos alimentarios, a menudo se imaginan solo un tipo de persona: una adolescente muy delgada. Pero esa imagen no es cierta. Los trastornos alimentarios pueden afectar a cualquiera. Afectan a niños, adultos, personas mayores, hombres, mujeres y personas de todas las formas, tamaños y procedencias.
¿Qué es un trastorno alimentario?
Un trastorno alimentario es una enfermedad que afecta a la forma en que una persona come, concibe la comida y se siente con respecto a su cuerpo. Los trastornos alimentarios no son una elección, sino un problema de salud grave que requiere atención y apoyo.
A los trastornos alimentarios no les importa:
- La edad
- El género
- El tamaño corporal
- La raza o la cultura
- A quién ama una persona o cómo se identifica
Cualquiera puede verse afectado, incluso si no parece "enfermo" por fuera.
Los adultos de entre 40 y 50 años, e incluso mayores, pueden desarrollar trastornos alimentarios. Algunas personas tuvieron problemas alimentarios cuando eran más jóvenes y luego sufrieron una recaída más adelante en sus vidas. Otras desarrollan trastornos alimentarios por primera vez en la edad adulta.
Los cambios hormonales (como la menopausia), el estrés, los ajustes personales (como el divorcio o una enfermedad) y la presión por parecer joven pueden aumentar la probabilidad de desarrollar un trastorno alimentario. Los médicos y los familiares a menudo pasan por alto los signos en los adultos porque no los esperan.
Los niños y los hombres también padecen trastornos alimentarios
Los trastornos alimentarios se suelen considerar un "problema de chicas", pero los niños y los hombres también pueden sufrirlos.
Los niños y los hombres pueden:
- Hacer demasiado ejercicio
- Preocuparse mucho por los músculos
- Seguir dietas muy estrictas
- Sentirse avergonzados de pedir ayuda
Las personas LGBTQ+ se enfrentan a desafíos adicionales
Las personas LGBTQ+ son más propensas a sufrir trastornos alimentarios. Esto puede suceder debido a que pueden enfrentarse a:
- Acoso
- Sentimientos de exclusión
- Estrés por su cuerpo
- Miedo a no ser aceptados
No todos los trastornos alimentarios tienen que ver con el peso
Algunos trastornos alimentarios no tienen que ver con el deseo de estar delgado.
Un ejemplo es el trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos (ARFID, por sus siglas en inglés). Las personas con ARFID pueden:
- Evitar muchos alimentos
- Tener miedo de atragantarse o enfermarse
- No sentir hambre muy a menudo
- Tener problemas para comer lo suficiente
Por qué los juicios hirientes lo empeoran todo
A veces, las personas sufren maltratos por el tamaño de su cuerpo. Esto se denomina estigma por el peso.
El estigma por el peso puede darse cuando:
- Los médicos no escuchan
- Las personas hacen comentarios sobre el peso
- Se culpa a alguien por su salud
Esto puede hacer que las personas se sientan avergonzadas y les impida pedir ayuda. Sentirse juzgado no ayuda a nadie a mejorar. La amabilidad sí lo hace.
Es importante buscar ayuda temprano
Cuanto antes se busque ayuda, mayores serán las posibilidades de sentirse mejor.
La ayuda temprana puede:
- Prevenir problemas de salud graves
- Facilitar la recuperación
- Ayudar a las personas a volver a la escuela, al trabajo y a la vida familiar
Esperar demasiado tiempo puede dificultar la recuperación. Por eso es importante detectar los signos tempranos y tomarlos en serio, sin importar quién sea la persona.
Qué hay que cambiar
Para ayudar genuinamente a las personas, tenemos que:
- Mirar más allá de las apariencias. No se puede saber si alguien tiene un trastorno alimentario con solo mirarlo.
- Hacer mejores preguntas. Los médicos y los profesores deben preguntar sobre los hábitos alimenticios, el estrés y los sentimientos, no solo sobre el peso.
- Ser amables y respetuosos. Todo el mundo debe sentirse seguro al pedir ayuda sin ser juzgado.
- Incluir a todas las personas. La atención debe destinarse a personas de todas las edades, géneros, tamaños corporales e identidades.
Cómo podemos ayudar todos como sociedad
No hace falta ser médico para marcar la diferencia.
Usted puede:
- Ser amable con los cuerpos (incluido el suyo)
- Evitar las burlas o los comentarios sobre el peso
- Alzar la voz si alguien parece estar pasando por dificultades
- Animar a solicitar ayuda
Los pequeños actos de amabilidad pueden marcar una gran diferencia.
"Todos los cuerpos son parte" es una frase que simboliza la importancia de todas las personas. La recuperación de los trastornos alimentarios no debe ser solo para personas cuyos aspectos o historias encajan dentro de determinados parámetros. Debe ser para todos los cuerpos, jóvenes o mayores, pequeños o grandes, hombres o mujeres, LGBTQ+ o no.
Cuando luchamos por el cambio y nos comprometemos con él, creamos un mundo en el que más personas se sienten escuchadas, apoyadas y capaces de sanar. Y así es como se produce la verdadera recuperación, para todos.